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El Pozo


2007/01 — 2ª Fuerza — 1 de Enero de 2007

SALUD

"Para que te rinda el día, debes madrugar” es el consejo que daban nuestros bisabuelos. Y hay muchos otros proverbios similares: “Si quieres estudiar, ¡a madrugar!” es la recomendación de la Biblioteca del Rectorado, en Sevilla. “Al que madruga, Dios le ayuda” dice un proverbio popular, etc.

Aplicando esta filosofía popular a la práctica del montañismo, el Club Cóndor ha iniciado el año 2007 con una interesante excursión al “Pozo”, paraje ubicado al oriente de los picos Cóndor, Norte, y Antena del Cerro de la Silla, a invitación del Club de Excursiones “José Navarro”, del Círculo Mercantil Mutualista.

Excursionar el día primero del año implica no desvelarse ni excederse en el consumo de bebidas alcohólicas en las celebraciones de fin de año, todo lo cual es ya de por sí benéfico para la salud. Pero además implica un esfuerzo y una determinación por procurar la salud física y mental mediante la práctica regular de nuestro deporte favorito. Aquí madrugar tiene el doble significado de: “levantarse de madrugada” y "excursionar apenas inicia el año".

Así que podemos expresar en nuestro caso particular los proverbios populares de la manera siguiente: "Si quieres alcanzar los beneficios que se obtienen haciendo muchas excursiones durante el año, empieza desde el primer día".

Esta es la manera más auténtica y más congruente de decir ¡Salud!

Puntualmente a las 7:00 AM del día 1 de enero estamos a las puertas del Círculo los compañeros tanto del Círculo (entre los cuales están nuestros buenos amigos Octaviano Rangel y Arturo Porras) como del Cóndor (la puntualidad es cortesía de reyes, dice otro refrán popular). Nuestro Guía para esta excursión, el buen amigo Paco Ochoa ha sido el primero en llegar, y nos da la bienvenida a todos.

Abordamos nuestros carros y nos dirigimos rumbo a San Roque, donde hay ahora un camino pavimentado que rodea el pueblo y se dirige hacia la entrada del cañón. Dejamos los carros frente a unas casas y a las 8:00 nos dirigimos a pie hacia la entrada del cañón, donde se encuentra el Charco Azul. “-Yo lo veo verde”, dice Jaime Elizondo, y yo le contesto: -si vienes un domingo, lo verás café, porque los chavos se bañan en él y enturbian el agua.

Pasamos la cabaña del Círculo Montañista Independiente, donde sus integrantes en una ocasión nos brindaron su hospitalidad convidándonos a comer al llegar nosotros del recorrido Club Campestre Círculo (ex-Bosquecito) - San Roque. Continuamos hacia El Realito. Aquí cambiamos de dirección hacia la derecha (poniente), para tomar el primer cañón que encontramos y dirigirnos hacia el Cerro de la Silla (en realidad estamos dentro de la cordillera que forma este Cerro. La novedad es que ahora hay una vereda bien trillada en este cañón con muchas señales de listón rojo, sobre todo al principio.

Este cañón se dirige hacia el puerto llamado “La Atravesada”, que es uno de los puntos del “Recorrido 400” (desde El Bosquecito hasta la Ave. Eloy Cavazos, pasando por el Puerto de las Vacas, el Puerto Esperanza, el Agua de Monillas, el Realito, el Paraje 800, el Cañón del Indio, El Pozo, La Atravesada, y el Puerto del Durazno. El cañón tiene una pendiente ascendente suave, y sólo al estar próximo a La Atravesada la pendiente se vuelve más pronunciada, razón por la cual han ocurrido deslaves provocados por las lluvias abundantes, y la vereda se pierde casi al llegar a la Atravesada, obligándonos a avanzar a monte traviesa aproximadamente unos cien metros.

La Atravesada es el puerto donde termina este primer cañón, y es el punto más alto de esta circunvalación. De aquí parte una vereda hacia el Puerto del Durazno, y otra desciende hacia El Pozo, a donde llegamos a las 13:03 hrs. Cabe aclarar que “El Pozo” no es un verdadero pozo, aunque supongo que visto desde los picos del Cerro de la Silla pueda parecerlo. Es sólo el lugar donde termina el cañón central de esta cordillera (que Chuy Montenegro denominaba “Cañón del Indio”), debajo de los picos Cóndor, Norte y de la Antena.

Este es el lugar tradicional para comer en esta excursión. Paco Ochoa hace una fogata con leña que recogemos todos, y saca de su mochila una parrilla para calentar tamales, que todos hemos traído y compartimos, por ser una tradición para celebrar el nuevo año.

A las 14:20 reemprendemos la marcha iniciando el retorno a través del Cañón del Indio. Este cañón es un poco más ancho que el primero, y se da el lujo de serpentear repetidas veces, por lo cual la vereda lo atraviesa frecuentemente. Tiene asimismo agua en algunos puntos. En un punto hay unas rocas muy grandes colocadas unas sobre otras, formando una especie de casa de los Picapiedra. Cerca del Realito, hay una única casa campestre en la margen sur del cañón (visible desde los picos Cóndor y Norte) y un poco adelante está el clásico manantial cerca del Paraje 800, llamado así en recuerdo de la Excursión # 800 del Cóndor, efectuada en octubre de 1960. Aquí hay algunos charcos que si bien no son muy profundos, permiten darse un buen baño de asiento en tiempo de calor.

Así llegamos al Realito y cambiamos de dirección al norte para dirigirnos a la salida, y sin más novedad llegamos al lugar donde dejamos los carros a las 17:30, terminando así esta estupenda excursión.

Redactó: Eduardo Verduzco
UNIDOS Y ADELANTE

ASISTENTES
Por el Club Cóndor

Carreiro Alvarado, Luis (i)
Elizondo Rodríguez, Jaime
García Cavazos, Felipe Raymundo (a)
García Alvarado, Maricruz
Valdez Castillo, Armando Luis
Verduzco Martínez, Eduardo



Directiva

Jorge Belden
Presidente

 

Eduardo Verduzco
Secretario

 

Armando Luis Valdez
Tesorero

 

Julio César Hernández
Capitán

Héctor Tobías González

Rindió su Protesta el 6 de junio de 2010 durante la exploración a la Mina de las Escaleras. Lo apadrinó Armando Valdez Castillo. Para ver la foto haz clic en el nombre que aparece arriba.

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Reportado el:
Dom, 01/08/2010 - 00:40

Citas de altura

La educación y la comunicación son vitalmente importantes para recalcar a cada individuo su responsabilidad con respecto al futuro saludable de la Tierra.

 

La mejor forma de que los estudiantes reconozcan que su acción puede hacer la diferencia, es que la escuela o la comunidad organicen proyectos en los que puedan participar los estudiantes.

 

Una vez convencida de que puede ayudar, la gente tiende a cambiar tanto su actitud como su comportamiento. Las nuevas actitudes hacia el medio ambiente se verán reflejadas en las decisiones tanto en casa como en las salas de concejo corporativas en todo el mundo.

• Vanessa Allison

Estudiante de secundaria de Toronto